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Entrevista a William Faulkner

  • 6 nov 2022
  • 5 Min. de lectura

Entrevista a William Faulkner Entrevista a W. Faulkner de Jean Stein : - << ¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista? 99% de talento...99% de disciplina... 99% de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar mas alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra. - ¿Quiere usted decir que el artista debe ser completamente despiadado? El artista es responsable sólo ante su obra. Sera completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda; el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo... - Entonces la falta de seguridad, de felicidad. honor, etcétera, ¿será un factor importante en la capacidad creadora del artista? No. Esas cosas sólo son importantes para su paz y su contento, y el arte no tiene nada que ver con la paz y el contento. -Entonces, ¿ cuál será el mejor ambiente para un escritor? El arte tampoco tiene nada que ver con el ambiente, no importa donde está. Si usted se refiere a mí, el mejor empleo que jamás me ofrecieron fue el de administrador de un burdel. - ¿Qué técnica utiliza para cumplir su norma? Si el escritor está interesado en la técnica, más vale dedicarse a la cirugía o a colocar ladrillos. Para escribir una obra no hay ningún recurso mecánico, ningún atajo. El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores, la gente sólo aprende a través del error. El buen artista cree cree que nadie sabe lo bastante para darle consejos, tiene una vanidad suprema. No importa cuánto admire al escritor viejo, quiere superarlo. - Entonces, ¿usted niega la validez de la técnica? De ninguna manera, algunas veces la técnica arremete y se apodera del sueño antes de que el propio escritor pueda aprehenderlo. Eso es tour de force y la obra terminada es simplemente cuestión de juntar bien los ladrillos, puesto que el escritor probablemente conoce cada una de las palabras que va a usar hasta el fin de la obra antes de escribir la primera. Eso sucedió con con Mientras agonizo (...) Puesto que ninguna de mis obras ha satisfecho mis propias normas, debo juzgarlas sobre la base de aquélla que me causó la mayor aflicción y angustia del mismo modo que la madre ama al hijo que se convirtió en ladrón o asesino mas al que se convirtió en sacerdote. - ¿Qué obra es ésa? El sonido y la furia. La escribí cinco veces distintas, tratando de contar la historia para librarme del sueño que seguiría angustiándome mientras no la contara. Es una tragedia de dos mujeres perdidas: Caddy y su hija. Dilsey es uno de mis personajes favoritos porque es valiente, generosa, dulce y honrada. Es mucho más valiente, honrada y generosa que yo. -¿Como empezó El sonido y la furia? Empezó con una imagen mental. Yo no comprendí en aquel momento que era simbólica. La imagen era la de los fondillos enlodados de los calzoncitos de una niña subida a un peral, desde donde ella podía ver a través de una ventana el lugar donde se estaba efectuando el funeral de su abuela y se lo contaba a sus hermanitos que estaban al pie del árbol. Cuando llegue a explicar quiénes eran ellos y qué estaban haciendo y cómo se habían enlodado los calzonzitos de la niña, comprendí que sería imposible meterlo todo todo en un cuento y que el relato tendría que ser un libro. Y entonces comprendí el simbolismo de los calzoncitos enlodados, y esa imagen fue reemplazada por la de la niña huérfana de padre y madre que se descuelga por el tubo del desagüe del techo para escapar del único hogar que tiene,donde nunca ha recibido amor ni afecto ni compasión, yo había empezado a contar la historia a través de los ojos del niño idiota, porque pensaba que sería mas eficaz. Me di cuenta de que no había contado la historia esa vez. Trate de volver a contarla, ahora a través de los ojos de otro hermano. Tampoco resultó. La conté por tercera vez de los ojos del tercer hermano. Tampoco resultó. Traté de reunir los fragmentos y de llenar las lagunas haciendo yo mismo de narrador. Todavía no quedó completa, hasta quince años después de la publicación, cuando escribí, como apéndice de otro libro, el esfuerzo final para acabar de contar la historia y sacármela de la cabeza de modo que yo mismo pudiera sentirme en paz. Ese es el libro por el que siento más ternura. Nunca pude dejarlo de lado y nunca pude contar bien la historia, aun cuando cuando lo intenté con ahínco y me gustaría volver a intentarlo, aunque probablemente fracasaría otra vez. -¿Qué emoción suscita Benjy en usted? La única emoción que puedo sentir por Benjy es aflicción y comprensión por toda la humanidad. No se puede sentir nada por Benjy porque él no siente nada. Lo único que puedo sentir por él personalmente es preocupación en cuanto a que sea creíble tal como yo lo creé. Benjy fue un prólogo como el sepulturero en los dramas isabelinos. Cumple su cometido y se va. Benjy es incapaz del bien y del mal porque no tiene conocimiento alguno del bien y del mal. -¿Podría Benjy sentir amor? Benjy no era lo suficientemente racional ni siquiera para ser un egoísta. Era un animal. Reconocía la ternura y el amor, aunque no habría podido nombrarlos. - Y, ¿en cuanto a los escritores europeos de ese periodo? Los dos grandes hombres de mi tiempo fueron Mann y Joyce. Uno debe acercarse al Ulises de Joyce como el bautista analfabeto del Antiguo Testamento: con fe. - ¿ Lee usted a sus contemporáneos? No, los libros que leo son los que conocí y ame cuando era joven y a los que vuelvo como se vuelve a los viejos amigos: El Antiguo Testamento, Dickens, Conrad, Cervantes... leo el Quijote todos los años, como algunas personas leen la Biblia ; Flaubert, Balzac - éste último creó un mundo propio intacto, una corriente sanguínea que fluye a lo largo de veinte libros -, Dostoyevski, Tolstoi, Shakespeare. Leo a Melville ocasionalmente y entre los poetas a Marlowe, Campion, Herrik, Donne, Keats y Shelley >>. Publicado por Patricia Turnes.




 
 
 

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